El posgrado de Lenguas aprobó una guía para el uso responsable de la IA generativa

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La Comisión Asesora de Posgrado aprobó por unanimidad un documento con principios para integrar herramientas de IAG en tesis, trabajos finales, artículos y materiales didácticos.


La Comisión Asesora de Posgrado de la Facultad de Lenguas aprobó por unanimidad la Guía de buenas prácticas para el uso de IAG en trabajos de posgrado, que establece criterios para el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa (IAG) en las carreras de posgrado de la Facultad. Entre otros puntos, el documento indica que todo trabajo elaborado con asistencia de estas herramientas deberá incluir una declaración de uso, y que la autoría y la responsabilidad por los contenidos recaen siempre en quienes las utilizan.

La guía se trató en la reunión del 24 de septiembre, encabezada por la secretaria de Posgrado, Dra. María Elisa Romano, con la participación de directoras, directores y docentes de las carreras de posgrado de la Facultad.

El documento parte de reconocer que la IAG abre oportunidades en la enseñanza, la investigación y la gestión universitaria, por ejemplo para automatizar tareas administrativas, acompañar trayectorias formativas, optimizar tareas de investigación y facilitar el acceso al conocimiento. También señala los desafíos éticos que plantea su uso, como la reproducción de sesgos, las inconsistencias en la información que generan estos sistemas, los riesgos para la privacidad y la propiedad intelectual y la integridad académica. En línea con las orientaciones de la UNESCO, la Comisión consideró necesario acordar un marco para que el uso de estas tecnologías en el posgrado sea seguro, transparente y responsable.

Los principios de la guía

  • Verificación de la información. Todo lo que se produzca con IAG debe validarse con fuentes primarias, científicas y académicas, y quienes la usen deben documentar cómo hicieron esa verificación.
  • Supervisión y responsabilidad humana. La IAG tiene un carácter auxiliar y no reemplaza el juicio académico, profesional, pedagógico ni ético. Esto alcanza también a los procesos de evaluación y calificación.
  • Transparencia y declaración de uso. Los trabajos finales, informes, artículos, tesis y materiales didácticos que incorporen IAG deben incluir una declaración que indique qué herramienta se usó y con qué propósito. A los equipos docentes se les sugiere aclarar qué usos permiten en sus cursos y en qué instancias.
  • Autoría intelectual y honestidad académica. El uso de IAG no exime de cumplir con las normas de originalidad y citación. Presentar como propios contenidos generados íntegramente con estas herramientas puede considerarse una falta a la integridad académica.
  • Protección de la privacidad. Se desaconseja cargar datos personales sensibles o información institucional confidencial en estas herramientas, y se recomienda pedir consentimiento antes de que un asistente de IA grabe o procese una reunión virtual.
  • Formación continua. La guía recomienda la capacitación permanente de todas las personas que participan del posgrado en el uso ético y efectivo de la IAG.

Para su elaboración se tomaron como referencia las guías de la UNESCO sobre inteligencia artificial en la educación superior (2023) y sobre IA generativa en educación e investigación (2024), el catálogo de buenas prácticas de la Comisión de Transformación Digital del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la guía aprobada por la Universidad Nacional de Cuyo.